Pasaron las horas y todo volvió a la normalidad, luego de lo ocurrido, Emilia comenzó a preparar la once, ambos estaban confundidos con lo que habían vivido, lo conversaron mucho sin encontrar explicación. Posteriormente se preparaban para ir a dormir, cuando en ese instante sintieron un ruido muy extraño, como si algo se hubiese posado en el techo, Juan preparó la escopeta con la que sale a cazar y sigilosamente abrió la puerta principal de la casa, no había absolutamente nada ni nadie, revisaron atrás, adelante, por todos los sectores y no encontraron rastro ni señal alguna de ese ruido, Juan puso la escalera con la intención de subir al techo, cuando de sopetón se escucha a su esposa gritar… ¡Juan! ¡Juan!, ¡Juan! ven, ven, corriendo. Al entrar Juan a su casa ve a su esposa con su hija Emilia de la mano… ¡Llegó, llegó Juan! Un milagro, un milagro, ¡Llegó nuestra pequeña!

     Fragmento de la novela "La caja negra de latón"

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