Los que se niegan a morir
Los que se niegan a morir Hay algo extraño en los nacidos en los años sesenta y setenta. No quieren morir. Aclaro de inmediato que no estoy hablando de la muerte física. Esa, por más que hagamos esfuerzos, no la podremos evitar. Hablo de otra cosa. De esa particular resistencia a aceptar que los años pasaron y que aquella generación que alguna vez llenó las pistas de baile hoy tiene hijos, nietos, dolores de espalda y, en algunos casos, hasta dificultades para recordar dónde dejó las llaves. Pero llega una fiesta ochentera y todo cambia. Es como si alguien apretara un interruptor. De pronto comienzan a aparecer las mismas caras de hace treinta o cuarenta años. Claro que ahora cuesta un poco reconocerlas. Hay qu...